COMO ELIMINAR LA GRASA

Publicado: 11 mayo 2010 en Uncategorized
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Hace 40.000 años exhibir michelines era un privilegio que aumentaba las posibilidades de sobrevivir a duras cacerías y soportar largas temporadas de escasez de alimentos. Hoy, sin embargo, esa grasa que envidiaban nuestros antepasados se ha convertido en enemigo público número uno. Hasta hace poco, los científicos daban por sentado que el tejido graso era pasivo e inerte y que su única misión consistía en suministrar energía. Sin embargo, el descubrimiento en 1994 de que los adipocí
tos —las células donde se almacena la grasa— secretan leptina, una hormona inhibidora del apetito, abrió los ojos a una realidad distinta. Desde entonces se han descubierto decenas de sustancias que tienen su origen en esta.s mismas células, entre ellas varias hormonas, factores de coagulación y moduladores de la respuesta inmune.
• Nuestro cuerpo almacena dos tipos de grasa
Así las cosas, no queda más remedio que reconocer la grasa como un órgano endocrino comple
Atasco mortal. jo, o más bien como dos órganos distintos. Por un lado existe una grasa invisible que se acumula a gran profundidad en el abdomen, bajo los músculos, envolviendo y presionando el hígado, el corazón, el estómago, el intestino y los riñones. La única forma efectiva de medir esa concentración lipídíca abdominal o visceral es recurrir a técnicas de imagen como la tomografía computerízada o la resonancia magnética. La otra grasa, la de las mollas ‘i las odiadas cartucheras, se deposita justo debajo de la piel, se puede palpar y es conocida como subcutánea o periférica.
Tener mayor proporción de un tipo u otro es, al menos en parte, una cuestión de género. La abultada “barriga cervecera”, también conocida como “curva de la felicidad”, se produce por una acumulación típicamente masculina de lípidos en el abdomen, que define una morfología llamada “de manzana”. Por el contrario, las mujeres obesas suelen exhibir
caderas, glúteos y muslos nentes, luciendo una figura forma de pera.
Más allá de la estética, di:nir la clase de obesidad que – un individuo resulta fundarne:a.. para valorar el riesgo cardic cular al que está sometido. Se-. aseguran los expertos, la gord-a abdominal predispone a la a— mulación de colesterol ‘aumeni la probabilidad de sufrir un aque al corazón. La grasa periferica femenina, por el contrar:
puede ser considerada benir desde el punto de vista médi:
En resumidas cuentas, es mucho:
mejor ser pera que manzana.

• Los michelines, el primer paso hacia la temida diabetes
Una cintura oronda reduce la sensibilidad a la insulina, la homona que ayuda a la glucosa a entrar en las células. A largo plazo, eso conduce al desarrollo de diabetes, considerada por muchos como la peor pandemia del siglo XXI. Además, la grasa visceral.
Poner patas arriba el metabolismo y aumenta los niveles de triglicéridos y colesterol malo. Los siguientes damnificados son el corazón y los vasos sanguíneos, que se engrosan y endurecen, lo que dificulta el flujo de la sangre. Incluso la hormona del crecimiento y los esteroides sexuales se resienten en un organismo obeso.
Comer en exceso puede tener también consecuencias fatales para nuestros insaciables adipocitos. Una vez que alcanzan un número elevado, estas células emplean la grasa consumida para aumentar de tamaño, a la vez que se vuelven perezosas. Pero la glotonería tiene un límite y, al final, los adipocitos literalmente revientan. Pai-a hacer desaparecer sus restos acuden los macrófagos de nuestro sistema inmune, con el inconveniente de que durante la
tenido en lípidos son suficientes para trastocar el reloj interno del cuerpo y perder el control sobre el apetito. A esta conclusión ha llegado un equipo de investigadores tras realizar una serie de experimentos con ratones. Después de seguir una dieta normal durante dos semanas, la mitad de los roedores comenzó a ingerir un aporte extra de grasas que representaba el 45% de las calorías consumidas. Quince días más tarde, los ratones de la dieta lipídica mostraron un repentino cambio de comportamiento que afectaba a sus patrones de alimentación y de sueño les empujaba a comer más y a destiempo.
“Todos los excesos de comida se producían durante su período normal de descanso”, explica el coautor del estudio Joe Bass, quien asegura que para nosotros “sería como atracar el frigorífico en mitad de la noche”. Los estudios con ratas han probado que la dieta infantil —aqui. un investigador ceba crias a través de un tubo— influye en el desarrollo de la obesidad y en sus preferencias alimenticias. — Siempre su código genético aparece una mutación en el gen FÍO, tendrá más riesgo de sufrir sobrepeso, según concluyeron en 2007 unos investigadores británicos tras analizar el ADN de 37.000 europeos. Ahora un equipo internacional acaba de identificar el segundo “gen de la obesidad”. Según se leía en el Nature Genetics de mayo pasado, se trata de una variante cercana al gen MC4R.
íntimamente relacionados, por lo que una ingesta hipercalórica que perturbe ese delicado equilibrio podría tener un efecto negativo en cadena.
Por si esto fuera poco, estudios recientes han vinculado directa-
(EE UU),examinaron las señales que viajan de la grasa corporal al cerebro, como la leptina, una hormona que avisa de que el organismo está saciado. Cuando esta llega al órgano pensante activa el TORC1, que a su vez pone en marcha mecanismos para
limpieza secretan sustancias que generan hinchazón. El proceso inflamatorio que se desencadena puede ser hasta 1.000 veces más intenso que el que acompaña a una infección bacteriana.
No es el único precio a pagar si comemos demasiado. Unas cuantas comidas con un elevado con;
Penalizar la comida grasienta. ¿Esríaispuestopagar por comer cosas con alto contenido en grasas, como clonuts y bollería industrial? Lo cierto es que en EE UU, Reino Unido e luanda se contempla la posibilidad de gravar los productos que fomentan la obesidad con un fat fax, un impuesto a la grasa que según un estudio de la Universidad de Oxford ayudaría a salvar miles de vidas cada año. Sin embargo, dado el rechazo que esta medida impopular podría generar entre los consumidores, en otros países se habla de regular la publicidad y prohibir los anuncios de comida basura o ¡ncluir en los alimentos ricos en azñca sal o grasa advertencias sanitarias similares a las de los paquetes de tabaco._J
mente la acumulación de grasa con una mayor predisposición a padecer cáncer de colon, cáncer de mama, apnea del sueño piedras en la vesícula. Ni siquiera el cerebro sale ileso del desbarajuste que provocan los lípidos en

( Tras los genes del
menta hasta 1,5 kilos el peso de las personas que la tienen. Si además está presente la variación del gen FÍO, el peso puede superar la media en 4 kilos.
suprimir el apetito y
prepararlo todo para la reproducción. Un defecto en este gen, aseguran los expertos, daría lugar a sujetos de apetito insaciable, muy obesos y estériles. •
Por otra parte, un estudio publicado el pasado agosto en Nature Medicine identificaba otro gen llamado TORC1 como el vínculo esencial entre la obesidad y la fertilidad. Sus autores, investigadoresdel Instituto Salk de Estudios Biológicos en La Jolla.
Todavia hay clases,las grasas insaturadas de origen tal son más sanas que las animales; de es preferible la carne de conejo, seguida de la de pollo, cerdo -arriba, una carnicería porcina en Pekín—, vacuno y cordero. Pero últimament ha surgido una modalidad, la grasa trans, que se agrega a los aceites para freír -derecha, una freiduría en Pakistán— ya los alimentos procesados (bollería industrial, snacks, salsas..j, y que según Pie New England Joumal of Medicine fomenta el sobrepeso, el colesterol malo, la arteriosclerosis y otros problemas. Países como Dinamarca y Suecia la han prohibido. De hecho, según revelaba recientemente un estudio publicado en la revista Neurology, unos amplios michelines a los 40 auguran demencia a los 70. Ante semejante panorama hay que darle la razón a Phillip Scherer, biólogo de la Facultad de Medicina Albert Einstein de Nueva York, cuando califica la grasa como “diabólica”.
A estos trastornos físicos hay que añadir el aspecto psicológico. Gordos, orondos, bien alimentados, fondones, rellenitos, rollizos, rechonchos, metidos en carnes… Llámense como se llamen, los individuos con exceso de peso suelen compartir un punto flaco: la escasa autoestima que sienten al ver que su imagen produce rechazo. Llevar una vida reIaja ayuda a mantener la buena linea En todo caso, luchar contra discriminación de los obesos i implica renunciar a combatir obesidad, una batalla en la zi no todo está perdido. Hay -.i empezar por vivir de manera jada, pues está demostrado el exceso de cortisol en sue sometidos a estrés crónico ha. que todas las grasas tiendan a i positarse en el abdomen. Air nos incomode, esta estratei. siológica garantiza que el cuer tendrá energía disponible s tuación se nos complica.
Una de las participantes del concurso italiano Miss Gordura 2008 se prepara para la cena en la que se hacen públicos los ganadores. En esta edición, los afortunados fueron Susanna Finetti (156 kg) y Stefano Ben (242 kg), dos auténticos pesos pesados del fat power, un movimiento de aceptaci&n de la obesidad
que surgió en EE UU.
En 1969 surgió en Estados Unidos el movimiento de aceptación de la obesidad.con 30 adultos jóvenes, a los que dividió en dos grupos; a unos les suministró un desayuno con alto contenido en rasas y a los otros la misma cantidad de calorías pero con menos porcentaje de lípidos. Dos horas más tarde sometió a todos los voluntarios a un test de estrés físico mental que incluía ejercicios matemáticos, un discurso en público sobre temas emocionalmente provocadores e introducir un brazo en agua fría, todas ellas actividades estresanles. Pruebas posteriores revelaron que determinadas respuestas fisiológicas como el aumento del ritmo cardíaco y la presión sanguínea habían sido mucho más intensas entre los consumidores de grasas.
• Los masai comen carne y leche y están delgados.
Otro poderoso enemigo del engorde de los adipocitos es el ejercicio. Los científicos han encontrado la prueba viviente en los masai, un pueblo seminómada del Africa subsahariana famoso por la elevada estatura de sus miembros porque a pesar de que consumen una dieta rica en grasas, compuesta casi exclusivamente de carne y leche de cabra, no padecen enfermedades del corazón, obesidad ni diabetes. ¿Cómo se explica esta paradoja? Muy sencillo: estos individuos hacen grandes caminatas durante las cuales recorren largas distancias gastan hasta 2.500 calorías diarías. Para conseguir ese derroche energético, dicen los investigadores, un occidental tendría que caminar 20 kilómetros cada día,
Por su parte, Chris Slentz, investigador del Centro Médico de la Universidad de Duke, en Estados Unidos, ha comprobado que basta con un paseo de 30 minutos seis veces por semana para frenar el almacenamiento de grasa visceral en adultos, que si se aumentan las dosis de entrenamiento esa materia lipídica puede incluso disminuir de volumen.
También el exceso o el déficit de horas de sueño pueden favorecer la obesidad, según acaba de revelar un estudio del Centro para el Control ‘,‘ Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos, Los resultados muestran que un 33% de aquellos individuos que dicen dormir menos de seis horas padecen obesidad, mientras que al 26% de los que duermen más de nueve horas también les sobran kilos. Entre quienes descansan el tiempo “correcto” —de 7 a 8 horas—, la obesidad se reduce al 22%.
• Por ahora la pildora mágica funciona sólo con ratones ¿Y si en vez de sudar la gota gorda ejercitando sus músculos una pastilla lo hiciera todo por usted? Es lo que acaba de conseguir un equipo de científicos del Instituto Salk de California. La nueva “píldora mágica”, probada de momento sólo en roedores, activa el gen PPAR-delta, que se pone en funcionamiento de manera natural tras hacer ejercicio y que, además de quemar las grasas, fortalece los músculos. Según el doctor Fredrik Karpe, es la primera vez que se logra “un método que induce médicamente la combustión de las rrasas”. Sólo queda comprobar si resulta igual de eficaz en seres humanos.
Otra diana genética que podría asudar a pararle los pies a la obesidad es el gen Adp. Descubierto inicialmente en moscas, actúa como un director de orquesta que indica al organismo cuánta grasa debe acumular o quemar. Según
Un paseo de media hora seis veces por semana puede bastar para reducir el volumen de grasa un reciente estudio publicado en la revista Ce!! Metabolisni, la “dosis” de este gen determina la esbeltez de un sujeto, lo que explicaría por qué muchas personas se pasan la vida luchando duramente por estar delgadas sin conseguirlo mientras otras no necesitan hacer el mínimo esfuerzo para mantener la línea

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